La expresión
de la interioridad de las personas a través de la danza permite el surgimiento
y el posterior desarrollo de la creatividad, la expresión y la sensibilidad
favoreciendo la aceptación de uno mismo y de los demás. Por medio del trabajo
individual y/o grupal se potencia la construcción de un yo corporal más seguro.
El término
danza es sumamente amplio, ya que incluye multiplicidad de actividades que van
desde ciertas prácticas naturales o instintivas de algunos caminos recorridos por
la danza.
La
danzaterapia, es una técnica que surge entre la danza y la psicoterapia.
Consiste en el uso del movimiento con fines terapéuticos y de desarrollo
personal.
Mediante la
danzaterapia, se exploran las posibilidades individuales de movimiento,
haciendo conciencia de las memorias musculares, liberando el flujo de energía,
tonificando el cuerpo y descubriendo capacidades. El contacto y la relajación
con el ser mismo, la danzaterapia facilita la experiencia desde el supuesto
teórico de que ampliar la conciencia del movimiento permite ampliar la
conciencia del mundo.
¿Cuál es el motivo por el cual el arte, en este caso el arte de la
danza, ha entrado en el campo de la salud? Entre todas las expresiones del
hombre, el arte siempre tuvo un lugar audaz y transgresor; el arte mira al
sujeto con los ojos del interior en relación con el mundo externo; con la
mirada del impulso creador en un acontecer más allá de lo racional. Será por
este motivo que, frente a lo desconcertante y hasta inexplicable de las emociones
y reacciones humanas, surgen desde mediados del siglo XX terapéuticas que
partiendo de lo intrínsecamente “expresivo” del arte buscan aproximarse a la
comprensión del sujeto que padece.
La danzaterapia da la posibilidad de transgredir operativamente
conceptos establecidos por la sociedad; es la posibilidad de sentir alegría,
confianza y seguridad. Permite la posibilidad de transformar lo dado, de crear
una respuesta a situaciones nuevas, y de crear una nueva respuesta a
situaciones viejas. La técnica promueve la actitud activa de los pacientes,
transformándolos en protagonistas de su propia curación brindando herramientas
para continuar y planificar sus vidas. No hay limitaciones de edad, sexo,
condición social, grado de disponibilidad del movimiento o nivel de desarrollo
intelectual para las distintas personas que incursionan en este proceso.
A través de la motivación expresiva del movimiento, los niños
entran en contacto con diferentes nociones espaciales y temporales. En el
trabajo con niños, la espontaneidad permite que los afectos y necesidades se
manifiesten permanentemente, y, como adultos, nos sorprendimos reflejados en
ellos, la necesidad de atención, aprobación, respeto, aceptación, apoyo,
estimulo, ser tenido en cuenta, el ser querido.


