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lunes, 21 de mayo de 2012

Danzaterapia y Cáncer de Mama


TERAPIA A TRAVES DE LA DANZA Y EL MOVIMIENTO EN MUJERES CON CANCER DE MAMA

Blazquez A, Nierga J, Javierre C.


Cada vez son más los estudios que asocian la terapia a través del movimiento y la danza (DMT) con mejoras en pacientes diagnosticados con cáncer. ¿Cómo podría definirse la DMT? ¿Cómo podría definirse la DMT? Como el “Uso psicoterapéutico del movimiento y la danza dentro de un proceso que persigue la integración psicofísica del individuo”.

La DMT emplea la integración dinámica del cuerpo y la mente a través del uso de experiencias de movimiento, la expresión creativa y la integración de técnicas de relajación e imaginería para facilitar la comunicación y el trabajo expresivo.

Los cinco principios teóricos en los que se basa la DMT serían:

1) Cuerpo-mente están en constante interacción recíproca. En la DMT se anima al paciente a conectar la comprensión verbal con la experiencia de movimiento, posibilitando la libre asociación e interpretación.

2) El movimiento refleja la personalidad. La DMT no es moverse más libre o perfectamente, sino usar la experimentación para explorar nuevas maneras de ser y de sentir, y para ganar acceso a sentimientos que no pueden ser verbalizados.

3) La relación del danzaterapeuta y el paciente es central para la efectividad del enfoque. “Espejeando”, sincronizando, amplificando, interactuando con el movimiento del paciente.

         4) Tanto el movimiento, como los sueños, los dibujos, los garabatos, deslices de la lengua y la libre asociación, pueden ser evidencias de procesos no conscientes. Al referirse, en su libro “The thinking body” al lenguaje corporal, Mabel Elsworth Todd escribe: “a menudo el cuerpo dice con claridad lo que la lengua se niega a enunciar”.

5) El acto de crear un movimiento a través de la improvisación es inherentemente terapéutico desde que permite al individuo experimentar maneras originales/novedosas de movimiento, que generan una nueva experiencia de estar en el mundo.
En cáncer, la DMT y otros métodos creativos potencian en los individuos el expresar necesidades y sentimientos tanto a nivel verbal como no verbal, ayudando a las personas a reconectar con su cuerpo, especialmente tras la extirpación del tumor. El creciente número de estudios de DMT en pacientes con cáncer, especialmente en mujeres con cáncer de mama, enfatiza su importancia al ser una aproximación integradora que puede mejorar la calidad de vida de la paciente. La DMT fortalece el sistema inmune a través de la acción muscular y de la activación de diversas respuestas fisiológicas y, también, puede eliminar la tensión y otras condiciones de discapacidad como resultado de la situación de estrés. De hecho, Dibbel-Hope comprobó mejorías en el bienestar psicológico de mujeres con cáncer de mama, disminuyendo aspectos relacionados con la tensión, la ansiedad, la depresión, la ira y la confusión-perplejidad ante el diagnóstico.

En DMT, el terapeuta tiene una participación activa, siendo sus respuestas, incluidas las somáticas parte del encuentro terapeuta-paciente. En la DMT el cuerpo y el movimiento son el lenguaje primario. Por ello la comunicación no verbal es tan importante y aspectos corporales de la relación terapéutica deben ser tenidos en cuenta. Varios teóricos sobre las implicaciones corporales en la terapia insisten en que la contratransferencia somática (CTS) (todos aquellos sentimientos que el analista experimenta en su cuerpo a través de la relación terapéutica con el paciente) es significativa en la relación psicoterapéutica.

No sólo es una herramienta para entender y manejar las dinámicas durante la sesión sino que además permite enfatizar el proceso terapéutico. El cuerpo del terapeuta sintoniza con el cuerpo de la paciente permitiendo al inconsciente manifestarse a través de la comunicación verbal y no verbal. De ahí la importancia de la “empatía kinestésica”. El concepto de “empatía kinestésica” fue mencionado por primera vez por Miriam Roskin Berger en 1956 en una tesis que no fue publicada hasta 1989. Dosamantes-Alperson en 1984 la describía como “la reproducción de los movimientos corporales del paciente en el cuerpo del terapeuta, lo que le permitiría a este último sentir y responder a los estados emocionales del paciente”. Eso daría lugar a un proceso de descubrimiento y co-construcción centrado en el desarrollo del sentido del ser del paciente.

En relación con la empatía, Jean Decety propuso una anatomía basada en ella. La resonancia motriz sería producida por las “neuronas espejo” del córtex motor y del córtex parietal que se activan tanto cuando el sujeto actúa, como cuando observa a otro sujeto realizar la acción. Las neuronas espejo fueron un descubrimiento casual del equipo dirigido por Giacomo Rizzolati de la Universidad de Parma. Desde entonces se ha mejorado el entendimiento sobre el sistema neural y se ha permitido traducir los conceptos básicos a aplicaciones clínicas iniciales tanto en psiquiatría como en neurología. El sistema de neuronas espejo en humanos está directamente relacionado con la imitación de movimientos simples, el aprendizaje imitativo de habilidades complejas y en la percepción de acciones comunicativas. Las propiedades de estas neuronas proveen un código flexible de acción de uno mismo y de los otros. Dicha flexibilidad es importante en las interacciones sociales y en este caso probablemente tenga un peso importante en la relación terapeuta-paciente. En referencia a ello, la empatía permitiría al terapeuta “introducirse” en la experiencia del paciente, permaneciendo, sin embargo, emocionalmente independiente.

Bibliografia:

Blazquez A, Nierga J, Javierre C. Terapia a través de la danza y el movimiento en mujeres con cáncer de mama: el impacto psicofísico del proceso empático. Psicooncología. 2011;8(1):31-43. Doi: 10.5209/rev_PSIC.2011.v8.n1.3